martes, julio 11, 2006

Entre Tus Brazos.




Camino lentamente, por este pasillo que tiene tu nombre grabado en cada rincón.
Este pasillo que tantas veces recorrí rápidamente, para encontrarte.
Cuando ya faltan tan solo tres puertas para la tuya, me detengo.
Son demasiadas las imágenes que ahora golpean mi mente, tantos besos, tantas peleas.

Siento como mi corazón se acelera, y no puedo evitar este temblor de rodillas, y las sensación de sequedad en la boca.

Recuerdo tantos olores, tantas caminatas juntos por este lugar.
Y me aterro, al pensar que esta será la ultima.

Doy otro paso.
Y tras de un puerta escucho “te amare” de Silvio Rodríguez.

No se si será realmente esto lo que siento por ti, pero...me tienes aquí parada preguntándomelo.
Te necesito, ciertamente, pero..¿te amo?, seré capaz de dejar todo esto por ti, de tocar esa puerta y decir que si quiero estar contigo.
¿Y tu que harás?, me perdonarás, o me condenaras por siempre.
¿Me amaras?, tu decías que si, pero ¿aun lo harás?.
Siento que el sudor se posesiona de mi espalda, y la pera me tiembla.

Sigo mi camino, ya estoy frente a tu puerta.

Toco el timbre, y no sales.
Recuerdo tu horario de la universidad, es casi seguro que no estas, pero vuelvo a tocar, por que deseo que estés y que esto se cabe pronto.

Llevó una hora sentada en frente de tu puerta, donde tantas veces te besé. Ahora ya no hay nada.
Me giro, y estas tu.

Mi corazón se detiene, me aterro, casi te escucho decir que me vaya.

Sonrío.

Y te acercas, y me abrazas.

jueves, julio 06, 2006

Otra historia.

Suena al timbre.
Frente a la puerta está Mariana nerviosa.
Se seca bien las manos en un paño de cocina para parecer natural, se mueve un poco el pelo, se moja los labios, respira y abre.

Inhala.

-hola Darío, ¿como estas?

Lo besa nerviosamente en la mejilla.

Con una voz fuerte y nerviosa, y ese tono característico, le responde.
- muy bien, traje un vino.
- OH! Muchas gracias, la comida está casi lista.

El olor a incienso impregnaba todo el pequeño living, de ese departamento, que compartía Mariana con una amiga.

Darío sentado en ese sillón, antiguo, regalo de la madre de mariana, piensa.

>“Rico olor, rica la chiquilla, se vistió muy bien, y se preocupo de limpiar todo, esta muy ordenadito. Darío, no dejes que los nervios te traicionen, si tienes suerte esta es la muchacha que esperabas hace tiempo, y terminaras saliendo de aquí, mañana por la mañana, después de una noche eterna, y llena de placer.
Uuy se la quiero puro hacer, es que me traigo unas ganas hace tiempo, y parece que esta muchacha no es tan lenteja.
Que rico el olor de la comida, hasta sabe cocinar, quien sabe, quizás esta sea la mujer de tu vida...........Noooooo jajajajaja, si es demasiado moderna, a mi me gustan las minas mas calladitas, estas están pa’ puro darte la comida, pasar la nochecita, y si teni’ suerte pa otra cita como esta. Le digo alguna cosita romántica, sus besitos locos y listo...GRANDE PAPITO.....si los nervio me los trago, no creo que me pase lo mismo que la otra vez.”

Mariana está enfriando el vino, y preocupándose que todo salga bien.
“ repasemos:
- limpié, si
- le eché sal a la comida, si, creo...mmmm...si.
- me lave los dientes, si
- puse papel higiénico en el baño, si.
Creo que todo está bien.
Lo único que puede arruinar la noche es, que este muchachin empiece a molestar para que me acueste con el, si me empieza a decir cosas románticas, mamonadas y a creerse el papito de la historia está equivocado, quiero que coma, que tomemos vino, que nos besemos y que se vaya.
La verdad, tengo el presentimiento que este tipo en eyaculador precoz, así que antes de vivir la desagradable experiencia mejor lo conozco mas, y me engancho de el, para que no sea tanto el desagrado para la próxima vez, y si es que hay próxima, por que minos no me faltan, además, para que dejar esta libertad exquisita por un hombre, si así esta todo bien.
Mejor sirvo la comida, y el vinito.”

Se juntan los dos en una pequeña mesa redonda, no hay velas, solo unas flores en un jarrón.

Dos copas de vino blanco.

- que vino mas rico, dice mariana tras dar el primer sorbo.
- Muchas gracias, es un chardonnay.
- Que tal si comemos, con una mirada de doble sentido.
- Esta bien, ya se me abrió el apetito.

Mientras camina hacia la cocina.

- supongo que te gusta el pavo.
- Ehhh...si.

Mientras Mariana sirve en la cocina, Darío empieza a revisar sus dientes en el servicio.

“ La tengo loca. Con el chardonnay la maté. Además la pinta que tengo, demás esta noche le toca papito”

Mariana, extrañada, piensa.

“punto menos, este Gil que se cree, debería venir a ayudarme, y cree que con un chardonnay me va a matar, se nota que no sabe mucho. Además, me pareció verlo mirarse en el servicio, aunque creo que eso seria la ultima gota del vaso, y un chao para su casa y sin retorno, sin besos ni nada.”

Sale de la cocina, mira a Darío y los dos platos caen al suelo.

Un portazo.

Darío, se sube un poco el pantalón, respira, camina rápido.